Internacionalización en Comercio Electrónico

Tabla de contenidos

  • 1. Antes de todo, controla el mercado local
  • 2. No sólo se trata de cambiar el idioma
  • 3. ¿Has revisado el contenido de tu SEO?
  • 4. No te cortes con los métodos de pago
  • 5. Contrata un buen servicio de transporte
  • 6. Ojo con los impuestos
  • 7. Prioriza la atención al cliente

Quieres vender con tu tienda online a otros países y crees que ya puedes hacerlo simplemente cambiando el idioma? Entonces sigue leyendo, te irá bien.

Hablaremos de cómo podemos dar el salto al mercado internacional para nuestra tienda online, repasando los puntos necesarios para garantizar esta proyección internacional en el ámbito del comercio electrónico con un cierto éxito, o mejor dicho, sin riesgo de fracaso.

1. Antes de todo, controla el mercado local

La primera pregunta que deberías hacerte es: ¿Ya estoy consolidado en este mercado que conozco? ¿Está ubicado en mi país, se habla mi idioma, conozco su cultura…..? Si es así, atrévete a dar el paso. En caso contrario, es muy probable que aún te quede mercado para trabajar en tu zona. Si no hemos conseguido el éxito en nuestra zona, todavía va a ser más difícil que lo consigamos más allá de nuestras fronteras, ya que nos suponen zonas desconocidas a distintos niveles (culturalmente, por no hablar el idioma, por ejemplo). Así que es muy importante sobre todo, controlar el mercado local primero y luego informarnos muy bien sobre el país al que queremos vender nuestros productos. 

Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que por muy bien que funcione nuestro producto en nuestro país, no significa que funcione igual de bien en otro país. Recordemos que estamos tratando con otras culturas, otras necesidades. Con lo cual tenemos que mentalizarnos que éste producto que yo puedo ofrecer aquí a mis clientes con éste grado de éxito, puede que en otros países no funcione de la misma manera al existir diferentes necesidades. Al final, todo se resume en investigar el mercado antes de intentar instalarse en él. 

 

2. No sólo se trata de cambiar el idioma

Ojalá fuese así de fácil, ¿verdad? Pero no, no es simplemente eso; al menos no si queremos hacerlo con ciertas garantías de éxito. 

Si yo tengo la web en mi idioma local y mi objetivo es pasar a ese mercado internacional, tengo que tener la web en el idioma que hablan los clientes a los que quiero conseguir en ese país. Siempre vamos a procurar que la experiencia de usuario sea lo mejor posible, pero no va a poder ser lo suficientemente buena si ni siquiera le estamos hablando al cliente en un idioma que entienda.

Es decir, si queremos vender a Inglaterra, no basta simplemente con decir bueno, voy a poner mi web en inglés; o si quiero vender a Italia, voy a poner mi web en italiano.

Entonces, ¿qué más podemos hacer? No se trata simplemente de traducir nuestra web. Intentemos también que el texto y las imágenes tengan algo que ver con la cultura de ese país o de esa lengua. Empieza por hacer un montaje fotográfico de tu producto, por ejemplo. Intenta que este montaje incluya elementos culturales propios del país dónde te diriges para que el cliente se sienta más identificado. Crea contenido específico, cultural. Cuando utilices tus descripciones, intenta hacer referencia a fundamentos culturales (es un guiño hacia nuestro target).

Por ejemplo, si nos queremos dirigir al mercado chino, usaremos modelos provenientes de China e introduciremos elementos propios de su país, dado a que en éste tipo de cultura les gusta sentirse muy identificados con el contenido que les estamos ofreciendo.

Crea productos específicos para cubrir las necesidades que tiene el cliente en ese país. Todo lo que te funcione aquí pueden necesitarlo también allí. Imaginemos, por ejemplo, que nuestro producto estrella en nuestro país es un producto tecnológico y queremos venderlo a otro país. Pero el conector de carga de red no es compatible con el sistema que tenemos, por lo que vamos a tener que investigar el tema. Esto que es muy evidente y muy obvio, se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestro producto y como se puede comprobar, puede ser una gran limitación que haga que nuestro producto no funcione. Debemos adaptarnos a las necesidades del país y procurar que nuestro producto no tenga hándicaps en ese mercado. A esta adaptación, la llamamos localización. 

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3. ¿Has revisado el contenido de tu SEO?

Otro punto muy importante pero más técnico es el SEO. Cuando nosotros escribimos en nuestra tienda online los términos directamente vinculados con el SEO como las meta descripciones, palabras clave, títulos, frases con intención de búsqueda… no va a ser tan sencillo con utilizar los términos que usamos en nuestro país pasados por el traductor, no. Vamos a tener que investigar los términos propios del país al que nos dirigimos. Seguramente la traducción literal de nuestras frases de búsqueda no tiene nada que ver con cómo lo están buscando en ese país. Que no se nos escapen elementos como la etiqueta href, que tendremos que incluir también en el idioma correspondiente.

Así que al asegurarnos que nuestra estrategia de SEO es correcta y nos funciona localmente, sólo nos va a faltar traducirlo en sus términos y conceptos adecuados al idioma de destino.

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4. No te cortes con los métodos de pago

Pasamos ahora a otro tema importante que es el de los pagos. Un 44% de los usuarios que están en una tienda online cancela en el proceso de compra si se encuentran con que su método de pago habitual no es una opción. ¿Qué significa esto? Que otro punto de nuestra checklist de internacionalización va a ser asegurarnos de cuáles son las formas de pago más frecuentes en ese país. No les vamos a ofrecer un pago local que exista sólo en nuestra zona porque no lo van a conocer. Aunque funcione muy bien, no lo conocerán o simplemente no les transmitirá confianza.

5. Contrata un buen servicio de transporte

Y qué pasa con los envíos? Cuando yo envío internacionalmente, tengo que asegurarme de que estoy utilizando una agencia de transporte que llegue al destino, que sea ágil, y a poder ser, que no tenga unos tiempos de entrega excesivamente largos. Es decir, si yo garantizo unos tiempos de entrega de 24 o 48 horas en mi país, es muy interesante que pueda mantener unos tiempos similares en la entrega internacional, porque al no ser así, vamos a tratar de encontrar una empresa de transporte que pueda hacer esta gestión de manera local y luego traspasarlo a su empresa homologada internacional para que genere la entrega final. No queremos que el usuario se lleve una mala experiencia sólo por el proceso de envío, sino que queremos que esté a gusto y sepa que su pedido le va a llegar rápido y a tiempo.

6. Ojo con los impuestos

¿Qué carga de impuestos se aplican? Nos guste o no, lo vamos a tener que añadir a nuestros productos si los está comprando un cliente internacional. Tenemos que estar absolutamente documentados sobre el tema tributario. No podemos estar vendiendo un producto que va al extranjero aplicando los impuestos locales. No es lo mismo que un comercio electrónico de España venda un producto a otro país de la Comunidad Europea a que lo venda a un país de fuera de la Comunidad Europea. Existen una serie de impuestos y una serie de números de IVA que tenemos que estar comprobando constantemente para ahorrarnos posibles futuros problemas fiscales.

7. Prioriza la atención al cliente

Otro tema absolutamente básico y fundamental es la atención al cliente. Siempre tenemos que dar lo mejor de nosotros, sea de donde sea nuestro cliente. Pero si es internacional, lo primero que tenemos que hacer es ofrecerle esa atención al cliente en su propio idioma. (Por ejemplo, si tratamos con clientes del Reino Unido, vamos a asegurarnos que nos dirigimos a ellos en inglés británico).

Se trata de facilitarle las cosas, de que sea una ayuda ágil, rápida y en su idioma. Queremos que el cliente se sienta como en casa para que el resultado final se traduzca en una venta. Tener en cuenta también que en función del país al que vayamos a dirigirnos, las velocidades de carga de internet no son las mismas. Algunos países van a tener ciertas deficiencias por su infraestructura, por su coyuntura y demás, así que independientemente del motivo, vamos a tener que asegurarnos que nuestra web tiene un diseño que no es recargado y que tenga unas ciertas garantías de carga con velocidades bajas para que el cliente no vea el contenido de la página interrumpido por esas malas conexiones.

A partir de aquí el resto está en tus manos.

Una vez hayas priorizado el cambio de idioma, procura realizar un buen estudio de mercado para ver si tu producto puede funcionar, y antes de nada, asegúrate de que ya está totalmente consolidado en tu país. Sólo así entonces podrás dar el salto. 

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